jueves, 29 de septiembre de 2016

Tu vuò fà l'americano

El fútbol es un deporte de equipo en donde cada jugador, dentro y fuera del terreno de juego, tiene un rol asumido y muy claro. Así encontramos a una muy diversa fauna, más o menos vistosa. Cuando existe un equilibrio entre todos es cuando surgen los grandes equipos. Evidentemente, los futbolistas más vistosos y elegantes son los que más adeptos suelen congregar en los campos cada domingo (bueno, cada día que la televisión mande). Y si el futbolista en cuestión juega de mitad de campo para arriba la probabilidad de ser ídolo de su equipo se multiplica. 
Hoy hablamos de Andrea Pirlo, uno de estos jugadores vistosos y elegantes de los que hablo. El italiano hizo carrera en su país militando hasta en 5 equipos diferentes hasta que la edad le llevó a una liga un poco menos competitiva (pero no menos atractiva) como la MLS de los EEUU. 
Ahora los americanos, al igual que nos pasó en Europa, disfrutan del talento de Pirlo. Capaz de realizar pases, regates y goles que parecen sacados de dibujos animados. Es de esos jugadores que ves jugar y piensas: "¿Cómo es que lo hace tan fácil?". Un placer para la vista. 
Además, y es digno de ser mencionado hoy en día, don Andrea es un tipo respetado y querido por compañeros y rivales. El talento, la clase y la pasión se agradece, vistas la camiseta que vistas. 
La ilustración de hoy va por él y para que siga jugando muchos años más, porque como bien dice su camiseta: "No Pirlo, No Party".

Para la ilustración de la semana he escogido el formato de viñeta, basada en la canción "Tu vuò fà l'americano". La ilustración la realicé a lápiz, luego utilicé rotuladores calibrados Sakura Pigma Micron y Rotring para definir la figura. Tras borrar el lápiz coloreé el trabajo con rotuladores Stylefile Marker. El sombreado también lo hice con rotuladores Neopiko grises. El montaje con las notas musicales así como el escaneado y retoque de la ilustración está realizado con Adobe Photoshop.



jueves, 22 de septiembre de 2016

Murciélagos muertos

Pako Ayestarán
En el fútbol, como en muchos otros aspectos de la vida, hay cosas que ves venir a kilómetros de distancia. Un talento, un juvenil que promete mucho, un partido que será apasionante... o el cese de un entrenador. 
Suele decirse en el fútbol actual (el llamado fútbol moderno) que el entrenador, además de saber entrenar, debe de ser un "psicólogo" y tener "feeling" con los jugadores de que dispone. 
Cualquier entrenador, para llegar a serlo, ha debido de beber mucho fútbol durante mucho tiempo para poder ejercer. Pero claro, una cosa es la teoría y otra la práctica. Porque un buen entrenador sabe como armar el equipo y la táctica en función de la plantilla disponible. Es muy bonito querer jugar al "tiki-taka"cuando tienes una plantilla como la del Barça (por ejemplo) pero no tanto cuando tienes a once cavernícolas. 
Pako Ayestarán ya es historia en el Valencia. El vasco, con unas ideas muy claras a priori, no supo transmitir lo que quería a sus jugadores. O eso, o ellos no supieron entender su mensaje. O hay una tercera posibilidad: que Pako pretendiese que sus jugadores hicieran algo que ellos no sabían (o no querían) hacer. Es decir, si me pones a mi en lugar de a Messi y pretendes que haga lo que hace él, lo siento pero no. Pondré ganas, entrega y garra pero ese talento, además de tenerlo, se trabaja durante años. 
Todo esto juntado a una cuestionable planificación con salidas y llegadas a última hora de la plantilla hicieron que el "proyecto" hiciese aguas. Ningún punto en cuatro partidos provocaron el cese del entrenador.
Y ahora en el Valencia la cosa pinta mal. Parece que solo se ven murciélagos muertos.

Esta ilustración fue realizada a lápiz con una fotografía de referencia. Tras ello procedí a entintarla, luego borré el lápiz y escaneé la ilustración. Ya en Illustrator utilicé la herramienta calco interactivo para definir las líneas y pintura interactiva para colorear. Las sombras las hice con el mismo programa utilizando una tableta Wacom. El murciélago no lo hice yo, es un logo de Batman que conseguí en internet.

jueves, 15 de septiembre de 2016

Eterna sonrisa

Ronaldinho Gaúcho
La vida es una sucesión de momentos que, cuando son dulces, nos gustaría que durasen para siempre. Tus recuerdos de la infancia, una velada con amigos, una película que te caló hasta los huesos o, para los amantes del fútbol, un jugador que te encandiló. 
En mi caso podría nombrar muchos que me enamoraron por su forma de jugar, su desparpajo y su alegría en la cancha. Por nombrar algunos, Maradona, Hugo Gatti, Aimar, Careca, Romario y muchos otros que no recuerdo ahora mismo. 
Uno de esos recuerdos que, justamente, encontrarán su huequito en la memoria es el de ver jugar a Ronaldinho Gaúcho. Un jugador que, hace poquitos días, decidió que ya no quería jugar al fútbol de manera profesional. Digo esto porque pienso que por la cabeza del brasileño no pasa el dejar de jugar aunque sea una pachanga. El que es futbolero lo es hasta la tumba. 
Una triste noticia para los que hemos tenido la suerte de verle jugar con la sonrisa permanente en la cara. Mientras otros sufrían y se cabreaban en la cancha, daba la sensación de que Ronaldinho jugaba como si estuviese en una cancha de tierra con sus amigos, feliz y haciendo lo que más le gustaba hacer.
Cuantas alegrías nos ha dado a todos los hinchas, seamos del equipo que seamos. Porque además de un mago, Ronaldinho no podía caerte mal. Querido y respetado por todos, te seguiremos recordando.
Eterna sonrisa.

jueves, 8 de septiembre de 2016

Aunque la mona se vista de seda

Noel Gallagher y Carlos Tévez
Si, amo éste deporte, me encanta el fútbol y el ambiente que se respira en las canchas cada partido, la emoción, el nerviosismo. Son muchas las cosas que te enganchan del fútbol y que a veces no sabes describir con palabras. Evidentemente, también hay cosas que no me gustan, como en muchos otros aspectos de la vida. 
Si estás leyendo esto y no te gusta el fútbol (que lo dudo) serás de los que se quejan abiertamente de la cantidad desproporcionada de dinero que mueve éste deporte (hay muchos otros deportes profesionalizados que deben de mover tanto o más que el fútbol). Pues si, yo pienso lo mismo. Pero también comparto el refrán que dice "la culpa no es del cerdo sino del que le da de comer". Porque las cosas son así, la culpa de que CR7 o Messi cobren lo que cobran la tienen los clubes y el séquito de representantes chupa sangre. 
Y una de las cosas que más me cabrean del dinero que se mueve es que no se invierta en formación. Si, hablo de educación...para el propio futbolista. No es normal que un tipo que no sabe hacer la "o" con un canuto, o que ni sepa cuatro palabras del idioma del país en el que juega y vive, o que tenga serias dificultades para expresarse, esté cobrando millones de euros sin que haya nadie que le diga: "Oye, aprovecha el don que tienes, que te hace ganar tanto e invierte en ti. Lee, fórmate, cultívate aunque solo sea por amor propio". 
Y diciendo esto me viene a la cabeza un vídeo (que puede encontrarse muy fácilmente por la web) de Carlos Tévez festejando un título con el Manchester (ya no recuerdo si United o City) con el entrevistador preguntando en inglés y el "Apache" contestando... En fin, recomiendo su visionado. Un tiempo más tarde vi una fotografía de Noel Gallagher (el cerebro de Oasis) con el "Apache" abrazados y contentos. Veo la imagen y pienso, ¿de que carajo hablaron? Porque si ya es raro oír a Tévez en ingles, mas raro es oír a un inglés que sepa hablar español.
Disculpen mi cabreo, pero aunque la mona se vista de seda, mona se queda.

jueves, 1 de septiembre de 2016

Un beso y un adiós

Iker Casillas y Sara Carbonero
El 11 de julio de 2010 fue un día muy importante para el fútbol español. Ese día España perdió su virginidad y fue campeona del mundo. ¡Campeona del mundo!. Y eso después de haber ganado la Eurocopa, un doblete que muchos creían imposible. Una generación de oro consiguió el sueño del niño, llegar a lo más alto jugando bien, enamorando a los hinchas. El mundo entero se rendía al juego de la selección española, un equipo formado por chavales tan normales como tu y yo pero con un don para jugar al balón. En ese equipo veíamos a talentos como Xavi, Iniesta, Villa o Puyol jugar con la alegría y desparpajo de un niño en el patio de un colegio. 
Pero no solo nos dejó historias de fútbol. En ese mundial hubo mucho amor. En serio. Por aquel entonces era un secreto a voces que el portero, Iker Casillas, estaba saliendo con una hermosa periodista deportiva llamada Sara Carbonero. "¡Que guapa es!", pensábamos todos. Porque es así. 
Ese famoso 11 de julio, después del pitido final, todo el país festejaba como loco. El mundo se congratulaba porque había ganado el fútbol espectáculo, el llamado tiki-taka, y porque por fin salía a la luz el tan ansiado romance. 
En la zona mixta del estadio los jugadores celebraban a lo loco cuando, en un momento dado, Sara Carbonero entrevistó al portero (San Iker, tras su célebre parada a Robben) y éste, en un arrebato de pasión, le plantó un beso delante de millones de tele espectadores. 
Iker, aquel chico de Móstoles, era campeón de Europa, del Mundo...¡y se ligaba a la chica guapa!. ¡Joder, que crack!
Yo, que no soy nada madridista, me alegraba un montón. Con tanta fuerza como me enfada hoy ver la salida por la puerta de atrás de la "roja" de tan laureado futbolista. No quiero partidos homenaje o demás parafernalia mediática con un futbolista que tanto ha hecho por el fútbol español. Quiero un trato más humano y justo con él. Desde la época de Mou en el Madrid (mas o menos) el linchamiento mediático con Iker ha sido exagerado. No han dejado de acosarle ni siquiera cuando, muy apenado, dejó el club de sus amores para refugiarse en Oporto.
Solo espero que la historia de Iker no se acabe así. Con un beso y un adiós.

jueves, 25 de agosto de 2016

Alguien tiene más huevos que tú

Santiago Cañizares y Zlatan Ibrahimovic
El 6 de marzo de 2007 en Mestalla será recordado por la famosa pelea entre Burdisso, Navarro, Córdoba, Marchena, Figo y todo el que pasaba por allí en ese momento. La tangana fue histórica y en alguna que otra charla entre amigos suele salir el tema entre risas. 
En aquel famoso partido jugaba el que hoy es uno de los iconos del fútbol mundial (autoproclamado), el gran Zlatan Ibrahimovic. 
El sueco, por aquel entonces, jugaba con el 8 en la espalda y llevaba una pseudo melenita adolescente. No era lo que es hoy pero iba camino de serlo. Tenía talento y gol pero no era tan chulito como hoy en día aunque apuntaba maneras, como suele decirse. 
Hay una máxima en la vida que dice algo así como que puedes ir de chulo por la vida pero con cuidado, porque siempre (y digo siempre) te vas a encontrar con alguien aún más chulo que tú. Y entonces, atente a las consecuencias. 
Eso le pasó a Ibra en aquel famoso partido. Tuvo la desgracia de ponerse chulo con el gallo del corral. Con nada más y nada menos que con Santiago Cañizares. Casi nada. 
Cañete, lejos de calmar los ánimos, no tuvo problema alguno en encarar al sueco y explicarle algunas cosas a la cara. Así de fácil. Parece ser que Zlatan vio que la cosa iba en serio y decidió dedicarse a jugar, que es lo suyo. 
El gallo del corral tiene más huevos que tú. Siempre.

jueves, 18 de agosto de 2016

Piojos en la cabeza

Claudio Javier "Piojo" López
Lo recuerdo como si fuese ayer. Llevaba poco tiempo en la ciudad cuando el Valencia C.F. anunció el fichaje del desconocido Claudio Javier López. El rápido delantero venía de Racing Club de Avellaneda, un histórico de Argentina, sin apenas cartel. Corría el año 1996 y la gente (imagino que por mi amor hacia el fútbol y viniendo de Argentina) me preguntaba si era bueno o no, que pensaba de este chico. Recordaba algún partido de Racing con él y el "Lagarto" Fleita en la delantera, pero nada del otro mundo. Pensaba, sinceramente, que pasaría sin pena ni gloria por Mestalla. De hecho, su primera temporada en el Valencia fue muy discreta.
Pero el fútbol, como la vida, da muchas vueltas. Tras esa primera temporada, con cambios en el equipo, llegó a Valencia un tipo que lo cambiaría todo. Desde Italia llegó un entrenador también desconocido por aquel entonces (tanto que el presidente del equipo, Paco Roig, llegó a presentarle en público como el señor Rinaldi), el señor Claudio Ranieri. 
Dicen que los buenos entrenadores saben hacer jugar a sus equipos con los jugadores que disponen en la plantilla. Ahí es donde se ve al profesional, al que sabe sacar lo mejor de cada jugador y puede cambiarlo todo. 
Ranieri tenía, tiene, un estilo de juego bastante definido basado en el contragolpe. Velocidad y transiciones muy rápidas. Y en ese esquema de juego el "Piojo" López encajaba como anillo al dedo. 
En los años que estuvo el delantero (en el 2000 se fue a la Lazio italiana) se convirtió en un ídolo de la afición y en historia del club. No solo supo explotar su calidad como delantero, sino que la grada supo agradecer su entrega y garra en cada partido. El tipo iba a por todas y no se arrugaba nunca. Por aquellos años, cuando el FC Barcelona veía su nombre en la alineación del Valencia se echaba las manos a la cabeza. No era para menos, tenían "Piojos" en la cabeza.

jueves, 11 de agosto de 2016

Football business

Joe Pesci (Tommy DeVito)
Hoy me desperté con la noticia de que don Silvio Berlusconi había vendido el AC Milán a un grupo inversor chino (el 99,93% del club para ser exactos). Una locura, si, pero no ha sido (ni será) el único en hacerlo. 
El fútbol profesional actual es un negocio puro y duro. Suena frío pero es la realidad. Hoy los clubes de fútbol existen, a nivel empresarial, para ganar dinero. La pasión y el sentimiento del hincha queda de lado. Los gestores de los equipos profesionales son economistas que quizás nunca han sufrido en una tribuna, gritando y sufriendo por unos colores y unos jugadores que sienten como de su propia familia. 
Hay quien se ilusiona con estos cambios de manos porque piensa que un millonario va a gastar dinero en un club como si estuviese jugando al FIFA. La realidad, querido lector, suele ser diferente. El grupo inversor llega dispuesto a tirar la casa por la ventana pero normalmente temes quedarte sin ventana y sin casa. Dinero en fichajes hacen, si, de tal manera que un intermediario infla el precio de un jugador (10 millones de euros por un desconocido jugador de un desconocido equipo portugués, por ejemplo) para sacar una jugosa comisión y el inversor justifica el gasto. Todo muy claro.
Operaciones como esa, o la de comprar un porcentaje de los derechos federativos de un jugador (me imagino comprando primero las dos piernas y luego el resto, no se), la inexplicable cesión con obligación(?) de compra, o el jugador que se marcha al eterno rival sin despeinarse (a cambio de una ridícula cantidad de dinero, por supuesto).
¿Ven arriba a Joe Pesci caracterizado como Tommy DeVito de la película Goodfellas? Pues esa es la imagen que me viene a la cabeza cuando se habla de inversores, jeques, millonarios y demás genios de los negocios en el mundo del fútbol. 
Quizás estemos en presencia de una gran burbuja a punto de estallar o quizás tenga que tragarme mis palabras pero sigo pensando que el fútbol es más que dinero, fichajes e inversión. Es una pasión, un sentimiento. No todo va a ser "business".

jueves, 4 de agosto de 2016

Pachangas

Francis Begbie
Hace unos días, vagueando por las redes, mis ojos brillaron como estrellitas al ver un breve trailer de la segunda parte de Trainspotting (mal llamada Trainspotting 2, ya que el libro se llama simplemente Porno). 20 años después vemos a Spud, Renton, Sick Boy y Begbie. Nuestro querido Begbie, a quien un amigo describió como "el tipo con el que nunca querrías cruzarte en tu vida". Un personaje que supo interpretar a la perfección el gran Robert Carlyle en cada una de las escenas de la mítica película.
Por la parte que nos toca, amigos futboleros, voy a recordar una de las escenas iniciales del film. En ella vemos a la pandilla de amigos, a cada cual más colgado, jugando una pachanga nocturna en algún lugar de Escocia. El partido se va desarrollando entre jugadores hasta arriba de heroína, otros medio dormidos y tipos como Begbie, que van a matar en cada lance del encuentro porque si.
A fin de cuentas, se juegue donde se juegue, una pachanga entre amigos tiene un desarrollo y unos personajes bastante definidos. Ya lo describieron muy bien Juan Carlos Muñiz y Raúl Fortín en su libro "El Picado. Una pasión argentina (Ediciones de la Urraca, 1995)". Como personajes fijos en estos partidillos destacan el habilidoso chupón, el portero, el capitán que no para de dar órdenes, el quejica que no para de protestarlo todo dure lo que dure el partido y, como ilustro en ésta ocasión, el violento compulsivo. Begbie era (no se si, pese al paso del tiempo, lo seguirá siendo) de estos últimos. Un tipo bronco y buscabulla (un troublemaker británico) que se mostraba igual de chulo y violento tanto dentro como fuera de la cancha. 
Si alguna vez has participado en una pachanga has tenido que toparte con éste tipo de personaje. Puede incluso que te haya dejado marca. Incluso puede que ese chiflado capaz de romper una pierna sin más fueses tu, querido lector.
Así han sido, así son y así serán estos partidos entre amigos. Las pachangas.

jueves, 28 de julio de 2016

Amor a primera vista

Julián López
El fútbol es un deporte que se juega con cabeza pero que se siente en el corazón. Digo esto porque la lógica mandaría que el equipo de fútbol que vas a apoyar el resto de tu vida (si, es así de claro. Si cambias de equipo no amas este deporte) es el de tu lugar de nacimiento o, por lo menos, donde has echado raíces durante mucho tiempo. Quien escribe e ilustra esta entrada es un claro ejemplo: nacido en una localidad de Málaga y sin ninguna afinidad hacia el Málaga Club de Fútbol. Ojo, ni me cae mal ni nada por el estilo. Simplemente no me transmite nada (quizás me llegó a gustar en aquella época de Darío Silva y Dely Valdés o cuando lo dirigió Pellegrini, pero solo eso). ¿De que equipo me enamoré? Pues del Valencia, la ciudad en la que acabé echando raíces (también soy de River Plate, de mis años en Buenos Aires).
Con esto pretendo dar sentido a esas situaciones aparentemente absurdas, en las que alguien de una punta del planeta se enamora hasta los huesos de un equipo de la otra punta. El caso ilustrado es el del cómico Julián López, un tipo nacido y criado en un pequeño pueblo de Cuenca pero muy aficionado al Athletic Club de Bilbao. ¿Como puede ser eso? Según explicaba él mismo en ésta entrevista al diario El País, "por su romanticismo". Un club con una filosofía muy clara te enamora de un flechazo.
El ejemplo es claro, te enamoras de unos colores, una filosofía, unos jugadores que has visto en un momento determinado de tu vida (normalmente durante la niñez), de un equipo al que tu círculo de amigos y familiares te han expuesto. Y es así, te enamoras y punto.
Alguien podría pensar que si no tienes un gran equipo cerca de donde vives sueles decantarte por un "caballo ganador" (en el caso español, Barcelona o Real Madrid) pero dejen que les diga que no es cierto. Quien ha vivido en Argentina, por ejemplo, sabe que cualquier equipo de las categorías mas bajas tiene su nutrido grupo de hinchas, dentro y fuera de las gradas.
El fútbol es así, un amor a primera vista.